Inactividad vs. Pérdida de Función
Una de las expresiones que mas frecuentemente escuchamos
entre nuestros relacionados y muchas veces nosotros mismos
es "ya yo no puedo hacer eso", refiriéndonos
a cualquier nivel de esfuerzo o actividad física.
Por ejemplo, "yo antes jugaba tenis pero ya no puedo
jugar por el dolor de hombro", "yo antes corría,
pero las rodillas ya no me dejan hacer eso", "yo
hacia yoga, pero, ya no me puedo tirar en el piso",
etc. Le parece conocido?
La mayoría de las personas detienen la realización
de cualquier actividad porque sienten una pérdida
de funcionalidad física requerida para la acción,
o porque les molesta la ejecución o la sienten
incomoda o le produce dolor. Lo peor de todo es que
esta pérdida de funcionalidad va en una escala
ascendente. Con el tiempo, vamos sumando inhabilidades.
Quiere decir esta actitud, se vuelve acumulativa. Cualquier
actividad física o función a la cual nos
rindamos, permanece perdida por el resto de nuestras
vidas. Por ejemplo, si sentimos que subir varios escalones
nos es incomodo o doloroso, luego ya serán dos
o tres escalones, y finalmente terminaremos desistiendo
de subir cualquier escalón. Esto quiere decir
que si un familiar o relacionado vive mas arriba de
un primer piso en un edificio de apartamentos sin ascensor,
terminaremos optando por no visitar mas a esta persona,
porque "ya es imposible subir esa escalera".
Empezaremos a sentir que ya no podemos subir las piernas
para amarrarnos cualquier zapato o tenis, o que nos
da mucha dificultad levantarnos de una silla. Están
estas acciones relacionadas? Por supuesto, simplemente
estas actividades utilizan los mismo músculos.
Siempre existe una señal que el cuerpo nos envía
para percatarnos del deterioro en nuestra habilidad
física. Por supuesto, la mayor parte de las veces
esto lo vamos achacando a la edad, y por eso decimos
"yo ya no puedo subir las escáleras, tu
sabes, cosas de la edad, el ácido viejúrico",
etc. Una señal es simplemente un aviso, algo
que tiene por objetivo captar nuestra atención.
En este punto, es el momento de tomar una decisión
de tomar acción sobre ello o simplemente dejar
que la escala de deterioro progrese.
En ocasiones tomamos la decisión de reiniciar
el ejercicio, porque estamos "oxidados", y
por un par de semanas nos vamos al parque a caminar,
nos inscribimos o reinscribimos en el gimnasio, pero,
sentimos que ya no es igual que antes, que todo nos
duele, la espalda, las rodillas, etc. Quizás
es cuestión de hacer mas, de hacer menos, de
hacerlo diferente, trazamos diversas estrategias, pero,
pese a nuestros mejores esfuerzos sentimos que ya perdimos
la posibilidad de estar en forma de nuevo. Nos embarga
la frustración y a posteriori, lo peor, el conformismo.
En este punto nos situamos en una situación
precaria, la de pensar "lo que antes funcionaba,
ya no funciona mas". Entonces, pensamos que deberíamos
iniciar otras actividades más "suaves",
y nos apuntamos a una clase de yoga, o estiramiento,
pero, una vez mas sentimos que todo nos da mucho trabajo.
Cualquiera que esté leyendo esto debe estar
pensando "eso se llama envejecimiento", no
es así? Y
uhmm
es verdad, eso pasa,
es algo inevitable, nos pasa a todos. Pero, el punto
es que no tiene que pasar al menos al grado que hemos
explicado o a tan tempranas edades. No tiene que ser
así. Es cierto que con la edad vamos perdiendo
agua y los tejidos pierden flexibilidad, pero, no menos
cierto es que gran parte de lo que cae dentro de la
categoría de envejecimiento normal es simplemente
el resultado de varios elementos combinados como la
pérdida de fuerza muscular, flexibilidad y alineación.
No nos movemos lo suficiente, y por eso nos debilitamos
y perdemos flexibilidad, y por lo tanto nuestro cuerpo
pierde su alineación.
El nivel que mas nos hace ver "viej@s" es
la manera en que nos movemos, o mejor dicho como no
nos movemos, por eso la gente tiende a decir "camina
como un(a) viejit@", implicando esa manera de moverse
en limitados rangos de movimientos. Los estudios han
demostrado que el mayor temor de la gente al pensar
o estar en la tercera edad, no es el morir, sino mas
bien el sentirse "inhabilitad@". Esto está
estrechamente relacionado a nuestra inherencia biológica
de animales de movimiento, como tales tenemos un intuitivo
sentido de que nuestra vida depende del movimiento.
El no poder ser capaz de realizar las cosas que comúnmente
hacemos. Sabemos que detenernos es como morir. Y la
pérdida de la función es una forma gradual
de inhabilitarnos. Dejar de movernos es morir.
No es un secreto que la "civilización"
ha conllevado a una pérdida de actividades en
nuestras vidas. Ya no realizamos todas las acciones
físicas que requerían siglos atrás
la sobrevivencia. Quiere decir, la sociedad actual ya
no requiere que nos movamos mucho. Hasta los otros días,
necesitábamos pararnos para cambiar los canales
de la televisión, hoy en día con un simple
control remoto sin movernos logramos eso. Hoy en día
tenemos escaleras eléctricas, ascensores, puertas
que se abren automáticamente, etc. La tecnología
apunta a lograr que las cosas se realicen de manera
más fácil en sacrificio de movernos menos.
En estos días un cliente mío me dijo que
había contratado a alguien que le estaba automatizando
toda la casa, todo se iba a lograr con un botón,
abrir las ventanas, cerrarlas, etc. En realidad me lo
contó como todo un triunfo, y mi perplejidad
me incapacitó de articular una palabra de respuesta.
La tecnología inventada para ayudar a las personas
- haciendo las cosas más fáciles y rápidas
- ahora amenaza nuestra existencia. Las cosas que antes
eran un lujo ahora llegaron a ser una necesidad. Más
y más personas se niegan a subir y bajar escaleras,
o a abrir una puerta pesada. Y esto está pasando
cada vez más en personas jóvenes. En conclusión,
estamos llegando a ser una sociedad de incapacitados
físicamente. Si no estamos alertas, la tecnología
conspira en hacernos débiles y mas débiles.
A medida que envejecemos no solamente vamos disminuyendo
el movimiento sino también la variedad. Y esto
está estrechamente vinculado a nuestros estilos
de vida actuales que no requieren mucho movimiento o
precisan los mismos movimientos repetitivos. Agotamos
un ciclo que se repite diariamente, nos levantamos,
tomamos el auto para manejar hasta el trabajo, nos sentamos
en el escritorio en el trabajo por un mínimo
de 8 horas, y volvemos a manejar hasta la casa. Si analizamos
esto, veremos que no nos movemos lo suficiente y hay
muy poca variedad de movimientos, siendo estos básicamente
los mismos diariamente. No nos doblamos, alargamos para
alcanzar, estiramos o levantamos muy poco peso en nuestras
actividades diarias. Y este hábito es lo que
marca el que los músculos que no usamos con frecuencia
van debilitándose para dar luego con que nos
sorprendemos de cosas que ya no podemos hacer. Quiere
decir si nunca nos tiramos al suelo, como puede sorprendernos
que nos cueste gatear? Todo se vuelve un círculo
vicioso.
Los músculos que no se usan se acortan entrando
en contractura crónica, perdiendo su habilidad
de estirarse, lo que restringe nuestros rangos de movimientos
en las diferentes articulaciones involucradas. Nuestro
mundo de acción, al igual que nuestros rangos
de movimientos se va haciendo más pequeño.
Los músculos que no ejercitamos porque no están
incluidos en nuestro radio de acción diaria se
vuelven débiles. Realmente, en nuestro accionar
diario no levantamos mucho peso. Permanecemos sentad@s
por largas horas durante el día. Y los músculos
dominantes que sí usamos todo el tiempo dominan
a los debilitados.
De lo que no somos conscientes es que esta realidad,
de músculos acortados, tensos que pierden su
rango de movimiento y otros músculos que llegan
a estar debilitados tiene sus consecuencias. Ella marca
el inicio de las dificultades que empezamos a notar
y ademán facilitan que nuestra alineación
postural comience a colapsar.
CONCLUSION: nuestro cuerpo está ansioso
por moverse. Recuerden, vivimos en una sociedad motivada
a moverse cada vez menos. Cuando usted pueda camine,
en vez de andar en el automóvil, no quiera estacionarse
siempre frente a los establecimientos que visita, busque
un espacio que le obligue a caminar un poco. Suba las
escaleras en vez de tomar el ascensor. Haga cosas a
la manera física en vez de descansar en la tecnología.
Conspire contra la pérdida de movimiento en su
vida. En su casa, en vez de pagarle a alguien para que
siempre haga las cosas por usted, anímese a hacer
alguna de ellas al menos, como pintar, rastrillar el
jardín, etc. Todas estas actividades proveen
de mucho estímulo a esos músculos sub
trabajados. Todas estas actividades son excelentes como
cualquier otro ejercicio. Haga cosas diferentes, gatear
con los niños, escalar, bailar, estirarse. El
movimiento es vida.
Por Isis Martínez
www.balancecorporal.com
|