Otro Punto de Vista Sobre el Dolor de la Baja Espalda
Lo primero que tenemos que decir es que hay una nueva
tendencia de los investigadores médicos quienes
en la última década han conducido numerosos
estudios médicos para proveer evidencia documentada
de que, contrario a la creencia popular, el 95% de los
dolores de la baja espalda no proceden de discos herniados,
deslizados o abultados, ni de fracturas de vertebras,
inestabilidad de la columna, espondilitis anquilosante,
TB o tumores de la columna.
Es miércoles por la tarde y tengo un nuevo cliente, Armando, está
en extremo dolor. Y Armando me cuenta su historia: Un
día, hace un par de años sintió
un dolor agudo cercano a su columna derecha mientras
levantaba a su hijo para sacarlo del asiento del carro.
Este hecho desarrolló un persistente dolor en
la baja espalda. Este dolor eventualmente desapareció
por si solo. Seis meses más tarde había
empezado un nuevo trabajo el cual era más demandante,
había decidido asistir a un gimnasio para ponerse
en forma haciendo entrenamiento en pesas, cardiovasculares
y aeróbicos. Una semana más tarde, Armando
tuvo un pequeño accidente - y desde ese entonces
el dolor no lo ha abandonado.
Ahora ya no es solamente un dolor lumbar, sino que también
Armando señala un dolor que recorre la línea
de la cadera, bajando hacia el sacro y sobre la artículación
sacroilíaca (SI). Armando ha descrito este dolor
como "insoportable, intolerable y persistente".
Al dormir no encuentra una posición que le dé
alivio. Este dolor empezó a afectarle su rendimiento
en el trabajo así como su vida personal.
Un buen amigo le recomienda un quiropráctico,
el cual le diagnostica con disfunción de la articulación
sacro-ilíaca. Recibe algún alivio por
uno o dos días, pero, el dolor severo regresa.
Finalmente, Armando decide consultar a un médico
ortopeda. El médico le disgnostica una ciática,
y le trata conservadoramente, con analgésicos
no esteoides, relajantes musculares y analgésicos
narcóticos. Pero, el dolor persiste, y la medicina
anti-inflamatoria le produce nauseas. El médico
le cambia la medicación, y le añade terapia
física para fortalecer su espalda y los músculos
abdominales. El dolor, sin embargo, llega a ser todavía
más severo, recorriéndole desde la espalda
hasta la pierna, pasando por la parte posterior de la
rodilla y la pantorrilla. El médico de Armando
le sugiere hacerse una resonancia magnética (MRI),
y finalmente ésta arroja una conclusión
final : una herniación observable del disco entre
la L4-L5 (lumbares), la cual está presionando
la raíz del nervio. El médico de Armando
le prescribe hacerse una cirujía.
Armando se preocupa de cómo esto afectaría
su nuevo trabajo. Piensa en su tío que tuvo dos
cirujías de disco y está todavía
en dolor. Su miedo y desconcierto son palpables.
Le parece conocido este caso ? estoy segura de que
si, si no lo hemos vivido, siempre conocemos a alguien
cercano que lo haya vivido.
Lo primero que tenemos que decir es que hay una nueva
tendencia de los investigadores médicos quienes
en la última década han conducido numerosos
estudios médicos para proveer evidencia documentada
de que, contrario a la creencia popular, el 95% de los
dolores de la baja espalda no proceden de discos herniados,
deslizados o abultados, ni de fracturas de vertebras,
inestabilidad de la columna, espondilitis anquilosante,
TB o tumores de la columna.
El dolor de la baja espalda es una de las mayores quejas
en los Estados Unidos. 31 millones de americanos sufren
de dolor de baja espalda, y las estadísticas
arrojan que 3 de 4 personas se verán afectadas.
(Taylor, 1994; Hart, 1995).
Los americanos, sin embargo, están deseosos
de buscar los cuidados médicos de mayor nivel
tecnológico para su problema de la baja espalda.
En comparación con Australia, Ingraterra y otros
países europeos, los americanos tiene de 3 a
5 veces mas tendencia de recibir una cirujía
por su dolor. (Cherkin, 1994).
En Julio 13, 1994, el New England Journal of Medicine
reportó que los MRI's pueden ser un signo de
falsa alarma de los dolores de baja espalda. El estudio
conducido por Michael Bransowadski, M.D., un radiologo
especializado en MRI, en Hoague Memorial Hospital en
Newport Beach, California demostró que muchas
personas demuetran tener signos de lesión de
espalda, incluso aquellas que nunca han tenido dolor
de espalda. Algunos investigadores señalan que
esta tecnología (MRI) está sobreutilizada.
De manera que naturalmente, mientras mas personas opten
por estos tests, más desordenes serán
diagnosticados. Uno de los problemas más comunmente
diagnosticados tiene que ver con los discos, el material
suave entre las vértebras. Bransowadski hace
una comparación con el relleno de las galletas
Oreo, y encontró que los discos que aparecen
dañados en los scans MRI no son necesariamente
la causa de los problemas de la espalda. Para ilustrar
esto Bransowadski escaneó a 98 jovenes voluntarios
que no tenían dolores de espalda.
"Sobre el 50% de la población del estudio
tenía lo que él llama "abultamiento"
del disco. "Es como si el relleno blanco de la
galleta Oreo se saliera mas allá de los margenes
de la galleta. El término "herniación"
se ha tomado desafortunadamente en un contexto demasiado
serio. Es una bandera roja para la cirujía".
Viendo esto, pensemos lo siguiente, quiere decir que
el 50% de estos jovenes californianos, que estaban sin
una pizca de dolor se le hubieran citado para cirujía
si hubieran estado en dolor crónico y persistente.
Bransowadski y su colegas quieren demostrar que los
discos herniados tienen mucho menos que ver con los
dolores de la baja espalda de lo que previamente ellos
habían pensado.
Si tomamos este 50% de estos jovenes adultos perfectamente
saludables sin dolor pero que tienen discos herniados,
cómo podríamos presumir que los discos
herniados causan dolor? Después de todo, la única
vez que hacemos un MRI es cuando estamos en dolor; incluso
un MRI puede revelar algo que hemos podido tener desde
hace muchsimos años, incluyendo cuando no teníamos
el dolor.
Richard Deyo M.D., de la Universidad de Washington,
escribió un editorial sobre un estudio de caso
con 10,000 casos de dolor de baja espalda. El fue uno
de los 23 miembros del panel que estuvo supervisando
el estudio por el Johns Hopskins University, The Washington
Schools of Medicine y el Seattle Veterans Hospital.
Ellos concluyeron que el 90% de todos los dolores de
la baja espalda tenían un origen en el tejido
blando.
Deyo señaló que "Los médicos
ordenan las pruebas, encuentran algo que no esperaban,
se sienten inclinados a realizar pruebas adicionales,
y pueden terminar sugiriendo cirujias debido a las abnormalidades
que descubren. Este artículo deja claro que,
en algunos casos al menos, estas abnormalidades que
estamos descubriendo realmente no tienen nada que ver
con el dolor de espalda individual, después de
todo."
Escrito por Isis
Martínez
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